Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espÃritu de verdad y el espÃritu de error.
En mi corazón hay una canción que demuestra mi pasión para mi Rey y mi Señor, para aquel que me amó.
Marcos Witt.
Es muy difÃcil entender la Hermosura y la Misericordia de Dios si uno nunca ha tenido un problema o una aflicción. Suena raro pero es verdad.
Las personas que NO conocen realmente a Dios, pueden llegar a decirte que si te va bien, tienes trabajo, tienes salud, tienes cosas, tu familia te quiere mucho, etc… entonces es que Dios en verdad te ama. ¡Aguas!
Aunque es cierto que Dios nos bendice con todas esas cosas, el verdadero amor y gracia de Dios se ve en los problemas, se ve cuando tu vida va cruzando un bache o un abismo.
La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
Lo que comenzó con unas lágrimas se convirtió en un desahogo y en una completa liberación de su corazón. Esa mujer lloró hasta la última lágrima que le quedaba y rindió su vida a Jesús en los 7 -- 8 minutos que duró la canción.
Como era de esperarse, inmediatamente algunos latinos levantaron la voz, pero lo que me llamó la atención es que hay personas cristianas que están tomando partido en el asunto y creo que se precipitaron.
Creo que es algo que se tiene que analizar más a fondo pero principalmente, como creyentes, se debe respetar a las autoridades. El no-creyente y el mundo se la pasan quejándose tanto de las cosas que “se hacen” como de las que “no se hacen”, en cambio, el creyente deberÃa pasar más tiempo orando en vez de quejarse.
Creo que lo que debemos hacer como creyentes es orar por el estado de Arizona, orar por Jan Brewer y orar por las personas que están LITERALMENTE de ILEGALES.
El odio se tiene que combatir con Amor, es mejor promover el amor y no el odio… aquà les dejo algunos pasajes
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
¡Aguas con ir en contra de la autoridad…! mejor oremos por nuestras autoridades, para que Dios les de sabidurÃa, oremos porque su vida cambie hacia la voluntad de Dios.
El amor viene de Dios, el odio NO… la sujeción viene de Dios, la rebeldÃa e infidelidad NO…
El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
1 Juan 4:8
El verdadero creyente, ama y se sujeta… porque sabe que tiene un Dios más grande que cualquier ley, autoridad y prueba. Recuerden que Cristo se mantuvo sujeto a la voluntad de el Padre, y eso le dijo a Pilato:
Entonces le dijo Pilato: ¿A mà no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?
Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrÃas contra mÃ, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.
La prueba más grande en nuestras vidas de que Dios nos salvó y de que conocemos realmente a Dios, es nuestra forma de vivir.
No quiere decir que nosotros nos esforcemos en ser buenos, ni que nos esforcemos en no pecar; la verdad es que no podemos. No hay nadie en el mundo que sea totalmente bueno o que no peque. (Como se aclara en Romanos 3:9-20). Pero lo que nosotros no podemos hacer, Cristo si puede hacerlo; Dios es totalmente poderoso para cambiar nuestras vidas.
Cuando recibimos a Cristo en nuestras vidas y el EspÃritu Santo comienza a morar en nosotros, nuestra vida cambia. Nuestra vida deja de ser guiada por nosotros y la comienza a guiar Dios.
Si pecamos es por nuestra propia falta de fe y confianza en el Señor. Cuando hay tentación, en vez de orar, tratamos de no escuchar la salida que Dios nos da. Si queremos hacer nuestra voluntad todo el tiempo nuestra vida va a ser un desastre, es decir, regresamos a la vida que tenÃamos antes de conocer al Señor.
La gran diferencia entre una persona salva y una no salva es precisamente eso, la persona salva tiene confianza plena en el Señor y la persona no salva tiene confianza plena en si mismo y sus decisiones.
El obedecer los mandamientos de Dios es la consecuencia de ser salvos, NO su causa.
Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.